#MeToo or not #MeToo

Hace tiempo que vengo sintiendo y pensando cosas que me está costando mucho poner en palabras.  Más difilcutades de las por mí ya esperadas… Así que voy a intentar plasmarlo con el fin de intentar ponerlo en orden.

Desde hace un tiempo nuestra cotidianeidad está rodeada de sororidad y #Metoo. Lees artículos en los medios, opiniones en las redes sociales … Y sientes que el feminismo está de moda. Lo digo sin acritud. Las camisetas de H&M lo confirman.

Como en tantos otros temas vuelvo a sentir o el estás conmigo o estás contra mí. Y yo siento un sí pero no. Lo estoy intentando poner en orden. Recordad.

Vamos a los ejemplos. El otro día fue la Gala de los Goya. Me gusta poder verla todos los años y sin embargo, este año, no estaba especialmente ilusionada. Me senté en el sofá delante del televisor teniendo por compañeras una pizza, una cola y ninguna expectativa. Dejé (mejor dicho, intenté) que me sorprendieran.

No lo consiguieron. No soy una experta en ceremonias y galas. Y hasta me parece divertido el humor bizarro. Soy fan de Albacete. Sin embargo hacía aguas por todos lados. Y esto no se puede focalizar en los presentadores, en el guión u organización… Había algo en ella, en la gala en general, que me parecía impostado. Sí, era una gala feminista, hay que dar visibilidad a las desigualdades  que encontramos dentro de la profesión y también fuera de ella… pero a mí me dejó mal sabor de boca.

En el 2015, Pilar Punzano, antes del #YoTambién, denunciaba que Imanol Arias, el actor de los papeles de Panamá,  “tenía las manos muy largas”. Fue despedida de su puesto de trabajo y ella puso una demanda por despido improcedente. Y yo me pregunto: ¿Cómo terminó todo esto? No he vuelto a ver a Pilar en televisión (tampoco es que viera “Cuéntame”). Y ahí sigue Imanol, por la nosecuantas temporada de la serie. Hoy en día en antena en la televisión pública y cuyo productor es el marido de Ana Duato. Que alguien me diga qué pasó… Pilar, si lees esto, cuéntamelo.

Creo que es de las pocas valientes que denunció esta situación. La Gala de los Goya de este año estaba llena de abanicos rojos, y sin embargo, le faltaba verdad. Esto te lo explican en 1º de Interpretación. ¿Apariencia? ¿Oportunismo? #mesuboalcarro. No lo sé.

¿Será que aquí en España esas cosas no pasan? ¿No hay nadie al que mandar al frente? ¿Aquí no tenemos acosadores? Sería muy difícil creerlo. Solo que aquí no lo decimos. ¿Tenemos más que perder de lo que tenemos para ganar? Entonces estamos jodidas… Pero todas nos sororizamos con el resto.

Y si no tuviera bastante cortocircuito encima, pienso en lo que todo esto puede generar. Lo que está generando en otros países. Cancelación de giras, sustitución de actores en películas, boicot a directores, redes sociales emanando denuncias… Disparamos a golpe de tweet. Se ha creado un estás conmigo o estás contra mí. Sin dejar más espacio. O eres una histérica machista o eres una histérica feminista.

De verdad ¿tanto os molestó que el señor Carlos Saura le dijera a Pe en la gala que era una chica muy guapa? ¿No os dice eso mismo la gente que os quiere o tiene cariño cuando os cambiáis la foto de perfil en Facebook? ¿Da para hacerse un problema? Este razonamiento es propio de un micromachismo  heteropatriarcal adquirido. En serio ¿vamos a hacer como siempre en este país de mirar para otro lado, taparlo muy bien con la alfombra y no pasa nada? ¿Aquí paz y después gloria? ¿Chupito para todos? Aquí una feminazi radical deseosa de una caza de brujas.

Pero aquí no pasa nada.

Ayer hablábamos de la impunidad y me comentabas que es una característica de nuestra sociedad. Transversal. En todos los ámbitos. Nos define. “Déjalo así como está, no tiene tanta importancia”.” Mejor no removerlo”.

Se van de rositas… rojas, como los abanicos.

 

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